Y con eso me perdí
Ya no tengo ganas de levantarme, no tengo ganas de estar linda, no tengo ganas de mirarme al espejo siquiera.
Sólo quiero escapar.
Perdí las ganas de estudiar, de saber más, de investigar para ser buena docente.
Perdí las ganas de tener sexo y las ganas de comer.
Perdí las ganas de llorar, todo me parecía desabrido.
No me importaba todo el desorden que me sucumbía, todo el desorden que tenía en mi mente tampoco. Quería que pasen los días y ya, como si sin hacer esfuerzo alguno todo mejorara en algún momento...
Perdí tantas cosas que hasta perdí el DNI, la billetera y los anteojos.
Cuando ya estaba entregada a la depresión perdí todo lo que me conectaba con el mundo y con lo que pensaba que era
Mi identidad estaba sufriendo transformaciones y no quería verlo, tuve que perder-me para poder armarme de nuevo.
Mi forma de ver el mundo y como el mundo me veía también. Usando los mismos anteojos desde la secundaria... Algo tenía que cambiar, además de la graduación.
Y mi billetera, regalo de un amor que no sobrevivió la tormenta, el olvido de esa billetera siempre causaba conflictos, y peor aún cuando la perdí. Intenté evitar contarle pero fue imposible.
Me perdí de todas las maneras, pero ahora estoy reencontrándome y volviendo a enamorarme de mí.
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