Siempre dije que no me gusta el verano, pero en realidad lo que no me gusta es morirme de calor, pero el verano me gusta. Sobre todo porque me recuerda a mí adolescencia, cuando los días eran larguísimos y todos soleados, donde jugábamos a las cartas por horas, reíamos de cualquier cosa y tomábamos alcohol a todas horas pero al día siguiente estábamos espléndidos, sin un rastro de resaca.
Comíamos mucha pizza en ese momento, pero no molestaba hornearla y todo salía fácil. Nos juntabamos con mis amigos todo el tiempo. Éramos un grupo grande, aunque no siempre podían todos, siempre éramos por lo menos 6, qué linda época.
No estaban tan en auge las redes sociales, o si, pero no le dábamos tanta importancia, no sacamos foto de cada momento, sólo lo vivíamos.
También salíamos mucho a bailar, volvíamos en colectivo y nada nos daba miedo, todo era divertido.
Guardo en mi corazón con mucho amor toda esa época que parecía interminable.