En el colegio siempre era la última en exponer, la última en decir presente y la última en recibir el diploma cuando terminé la secundaria.
La historia se repite después con otros aspectos de la vida.
No me molesta esperar tu saludo de cumpleaños, entiendo que estuviste ocupado y que por ahí no pudiste mandarme antes.
No me molesta cuando se me va el subte porque vivo en Pilar y cuando se me va el tren sí es una espera larga, en capital son 5 minutos.
No me molesta esperar porque me pongo a escribir, me gusta observar a mí alrededor e imaginar nuevos escenarios, nuevos personajes, nuevas historias.
En fin, aprendí a ser paciente, pese a toda mi ansiedad, no me molesta esperar porque sé que siempre se vienen cosas buenas.
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